El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos denunció, sin presentar pruebas, una supuesta campaña coordinada entre extranjeros y grupos extremistas locales para ofrecer recompensas de hasta $2,000 dólares a quienes recopilen o revelen información personal de agentes migratorios.
Según el DHS, redes criminales habrían instruido a simpatizantes en ciudades como Chicago a vigilar y hostigar a miembros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). En barrios como Pilsen y La Villita, pandilleros supuestamente transmiten en tiempo real los movimientos de las redadas.
La agencia anunció medidas para reforzar la seguridad en sus instalaciones tras un reciente ataque en Dallas. El presidente Donald Trump, por su parte, acusó a los “demócratas de izquierda radical” de fomentar la hostilidad contra las fuerzas del orden, mientras la fiscal general Pam Bondi confirmó la eliminación de grupos en redes que difundían datos sobre operativos del ICE. AGENCIAS